Subestación Eléctrica de Patraix

Los vecinos de Patraix llevamos realizado en nuestro barrio durante 14 años una lucha vecinal contra unas infraestructuras NOCIVAS (emiten radiación electromagnética), PELIGROSAS (elevado riesgo de incendio y explosión) y MOLESTAS (generan ruidos y vibraciones).

Nuestra problemática se remonta al mes de marzo del año 2005, cuando supimos que una subestación de transformación eléctrica de 220.000 voltios a 20.000 voltios, con dos transformadores (ampliables a tres) de 50 millones de vatios cada uno, estaba siendo construida junto a nuestras casas. Y decir junto a nuestras casas no constituye una exageración: la subestación se encuentra a escasos diez metros de los bloques de viviendas, en pleno centro de un barrio popular y densamente poblado. Y, lo que quizás sea peor, la línea de 220.000 voltios que la abastece de energía atraviesa, enterrado, tres kilómetros por calles estrechas con una alta densidad de población, a dos metros de las viviendas en algunos tramos. Numerosas escuelas
infantiles y centros educativos de primaria y secundaria (en torno a veinticinco), algunos de ellos a menos de tres metros de distancia, se encuentran en la zona de influencia del campo electromagnético de extremada baja frecuencia generado por la subestación y su línea. Además, la línea se encuentra soterrada por debajo de un carril bici, aumentando la exposición de los usuarios (muchos de ellos niños) a dicha contaminación electromagnética.

Los vecinos de Patraix y de los barrios de Favara, Senabre, San Marcelino y Malilla, atravesados por la línea, estamos profundamente preocupados ante la información de que disponemos. Esto ha condicionado que muchos vecinos abandonen sus hogares con el fin de proteger la salud de los suyos, ya que, a pesar de nuestras protestas previas a su construcción, a día de hoy la
subestación está funcionando.

Hemos emprendido numerosas y variadas acciones, no únicamente administrativas y legales, para intentar que prevalezca el sentido común, sin un resultado claro todavía. La alarma social que la situación ha causado es enorme, y somos cientos de vecinos los que nos hemos estado manifestando desde que comenzó el conflicto. Hemos reunido cerca de 25.000 firmas y el apoyo explícito de los consejos escolares, AMPAS, claustros y equipos directivos de los colegios de la zona, así como los de otras instituciones, todos ellos solicitando el traslado de la subestación. Fuimos cerca de 10.000 personas en una manifestación por las calles del centro de Valencia.
Además de las manifestaciones y caceroladas semanales, hemos realizado protestas variadas y originales, que han tenido difusión en prensa a nivel local (cadenas humanas, bicifestaciones, fiestas de niños, obras de teatro, acampadas, velatorios, …).

Son numerosos los informes científicos, publicados en las revistas especializadas más importantes a nivel internacional, y elaborados por las universidades e instituciones más prestigiosas (incluyendo la OMS), que demuestran una alta correlación entre la cercanía de residentes a infraestructuras de alta tensión y un significativo incremento de la probabilidad de padecer diversas enfermedades, resultando especialmente relevante el caso de la leucemia infantil, por lo que reivindicamos el “principio de precaución”.

Además, también nos preocupa especialmente la posibilidad de incendios y otros accidentes en este tipo de instalaciones. Precisamente el 11 de marzo del año 2006 ardieron los cables de alta
tensión que alimentan a la subestación de Patraix a su paso sobre la catenaria de Renfe.

Y el 15 de mayo de 2007 se produjo una explosión en la subestación, a resultas de la cual, la malla metálica de uno de los ventanales del edificio que alberga la subestación saltó por los aires mientras numerosos cristales y cascotes se esparcían por la vía pública, produciéndose escenas de pánico y consternación entre los vecinos.

Los vecinos afectados no nos resignamos a vivir junto a estas infraestructuras que atentan a nuestro derecho a la salud. Seguimos reivindicando tanto en la calle como en los tribunales el traslado de estas instalaciones. Nuestro movimiento es asambleario, y las personas que trabajamos y coordinamos diferentes áreas de trabajo constituimos la denominada “Comisión pro-traslado de la Subestación de Patraix”, integrada como grupo de trabajo en la Asociación de Vecinos de Favara.

La opinión pública está cada día más sensibilizada ante el peligro que representan estas infraestructuras eléctricas. Queremos vivir en una ciudad sana, donde prevalezca el derecho fundamental a la salud sobre otros intereses.

Comisión Pro-Traslado para la Subestación ST Patraix

Valencia septiembre de 2019

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